lunes, 28 de marzo de 2011

Un poco más...

Esperas que te diga las palabras más sinceras,
esperas que tus dudas se conviertan en certezas,
esperas que yo sienta lo que ya corre por tus venas.

Espero a que hables y me alegres cada día,
espero a que me digas las palabras más bonitas,
espero a que tu entiendas que te entiendo, y me das por entendida.

Esperas y espero, y esperando pasa el tiempo,
los días, las noches...
y todo pasa corriendo y nosotros nos perdemos.

Mientras tu esperas que yo sienta
y yo espero a sentir algo,
tu me dejas de querer y yo quizás te quiera algo.

Tratas de olvidarme, y yo odio que me olvides;
intento quererte pero algo me lo impide,
nada es lo que parece, y todo parece lo que es.

Olvidémonos de todo, de quien eres...
de quien soy, de lo que siento y no siento,
y démonos
la oportunidad de querernos a destiempo.

viernes, 25 de marzo de 2011

Sueños que saben a lo irreal...

Amanece un nuevo día, y la luz comienza a entrar suave, cálida y acogedora entre las largas cortinas de la ventana.

Abro los ojos e instintivamente los vuelo a cerrar. Se esta tan bien. Todavía un poco adormilada me dejo llevar, un pensamiento y otro, y otro más.

Alguien me acaricia la mano, pero no consigo ver su rosto... fuerzo la vista, sin resultado alguno.
No habla, no me habla. Pero si me acaricia y me abraza, y sin entender porque, me siento feliz,
lo estoy. No sé quien es, pero siento que lo quiero, lo tengo que querer.

Y entonces se acerca, mucho, demasiado... pero su rostro sigue irreconocible, como si delante de su cara tuviera una gran mancha borrosa que no me deja ver quien es, necesito saberlo, y por qué eh. ¿Por qué no lo sé?

Ahora nuestras narices se rozan suavemente, y yo me aparto, más veloz que un pestañeo, pero él me agarra de la mano, tan fuerte, tan seguro, tan cercano. Me arrastra hacia él, con ternura y encanto. Me encuentro perdida. Y entonces él me encuentra,roza mis labios suave y delicado, me abraza a la vez, y ahora mis pulmones se llenan de un aliento fantástico. Me dejo llevar envuelta en la locura, cierro los ojos, me hace suya.

Sé quien es, ahora sí lo reconozco. Y entonces un aroma dulce, su aroma, sin duda alguna, es él.
Solo me queda abrir los ojos, y poderlo ver, sé que esta aquí conmigo. Los voy abrir, si los abriré.

Poco a poco, con miedo, los abro... Pero, ¿Dónde estoy? Y entonces otra vez esa luz cálida por la ventana ahora más intensa. Un sueño, todo había sido un sueño.

Me incorporo y miro hacia todos lados, me siento mal. Todo había sido tan real, tan cercano, tan mio y tan nuestro. Pero no estas, ya no estas. Ahora entiendo porque no lograba ver su rostro,
porque en realidad, en mi realidad, no estas.

Sueños que te acercan a las mas profunda locura, al deseo, a lo añorado, a lo que echas en falta, a lo necesario, a lo inevitable, a lo sentido, a lo querido, a lo vivido.

Sueños reales como que tú y yo estamos vivos, tan reales como la verdad que fue verdad y ya solo es pasado.

Sueños que recuerdan a lo recordado, a lo siempre querido, a lo conseguido y a lo amado, a lo probado y jamás olvidado, a las sonrisas seguidas de miradas, a lo importante.

Sueños que no dejan de ser eso, solo sueño, y que quizás ahora, solo ahora, no necesite que sean más que eso.


miércoles, 16 de marzo de 2011

Hace tiempo que dices...



Que a ti ya no te queda nada, nada que perder
Hace tiempo que dices, tienes que volver a ver la tierra bajo tus raíces
Tu no necesitas echar de menos tanto y vuelta a empezar, dos, tres dime y ¿ahora qué?

Sigues viviendo con los milímetros que te quedan
Andando sólo sobre unos pies... que ya no te llevan
No sigas viendo sólo el final de las calles viejas
Que los principios suelen estar donde tú los dejas
Que los principios suelen estar donde tú los dejas...






Maldita Nerea




martes, 15 de febrero de 2011

Siempre conmigo...

Cuando todo trascurre a su propio ritmo, cuando las palabras no tienen mayor importancia de la que tu quieras darle, y parece que todo muy poco a poco vuelve a la normalidad, y quizás esa herida se cerro de pronto.

Cuando sientes alegría en tu corazón, y la ilusión vuelve a el lugar donde siempre estuvo, cuando intentas volver a coger carrerilla para dar ese salto, y dejar caer todos los recuerdos, eliminarlos, olvidarlos... Te das cuenta de que quieres caer con ellos, los rescato, intento volver a cogerlos, los quiero conmigo, siempre a mi lado.

Miedo. Esa es la palabra.

Miedo a olvidar lo que siempre quise, miedo a perder lo que queda de nosotros, miedo a borrarte de mi corazón, miedo a sentir que no exististe, miedo a que el se olvide de mi, miedo a soñar y a que sueñes conmigo, miedo, miedo a perderte, pero ya estas perdido, miedo a ser nada, pero nada soy siempre.

Miedo a olvidarte, a dejar de quererte, a no amarte.

Intento escribirme en la piel, lo que fuimos, lo que somos... que todo se mantenga conmigo, que nada se vaya... Y lo mas curioso es que todo esta ahí, conmigo, en el ricon mas valioso de mi absurdo corazón... Manteniendo tu recuerdo vivo...

Se acabo el buscar pedacitos de recuerdos, dejar ese miedo a un lado, quita, para un momento, esta conmigo, el esta conmigo.

Si se quiso enloquecidamente hasta el punto de poner tu vida en ello, entonces, aseguro que ni si quiera el miedo hace olvidar. Porque los recuerdos, los recuerdos siempre se mantienen vivos.

domingo, 13 de febrero de 2011

Poema 15

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.

Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto

Pablo Neruda

viernes, 21 de enero de 2011

Nuestro lugar de siempre ...



Estoy sentada, en un banco, nuestro banco, el mismo de todos los fines de semana, de todas las vacaciones... el de siempre.

Tengo el ipop encendido y escucho música, algo lento y me relaja. No escucho más que la melodía, y a mi alrededor veo como ellos, mis amigos, están sentados en el bando, dejados de caer en esa valla de colores, de pie junto a la palmera... Todos hablan y se ríen, presos quizás de la sensación de estar todos juntos, sintiéndonos contentos, felices, como en casa, respirando un aire que no es el de todos, es solo el nuestro.

Y por un momento el tiempo se para, y comienzan a pasar a mi alrededor momentos, recuerdos... de cada noche, de cada tarde...

Es viernes, acabo de llegar y allí junto a la palmera, más cerca del banco que de la valla, esta ella, Carmi. Me llama risueña con ganas de contarme y que le cuente, de dejarme sentir con ella. Y me habla, me grita, y saltamos, críticas absurdas de alguien que pasa por allí, y nos pegamos, y sin querer nos miramos, contándonos la verdad más verdadera, risas que se nos escapan y luego un abrazo. Sincero,profundo y sentido... solo como nosotras sabemos hacerlo.

Sábado quizás, un día de navidad, y al lado mía sentada en la valla, Carmen. Las dos nos alejamos un poco, más allá de la palmera. Ella me cuenta secretos, secreto inconfesables, secretos nuestros, nos reímos. Volvemos con el grupo, y al rato, sale de su boca nuestra típica frase: anda, ya estamos todos. Nos miramos y sin que nadie nos entienda, nos entendemos. Una sonrisa de calma en la que le cuento que todo irá bien.

Verano. Y hoy casualmente como pocas veces, esta aquí. Mi Mónica. Nos miramos y no es necesario que le hable para que ella sepa que necesito contarle. Me lleva con ella, me pregunta, quiere que le cuente, y me escucha, se alegra de mi alegría. Y se enfada con mi enfado. Me abraza. Sintiendo las dos, que en esas ocasiones somos como una sola persona.

Invierno. Estoy sentada en la valla, y allí a lo lejos, aparece ella, con su habitual sonrisa. Marina. Me da dos besos. Se sienta en el banco, charlas improvisadas, frases que salen de su boca, porque sí, aunque no vengan al cuento, con su habitual falta de entendimiento. Y las dice porque quiere, porque lo acaba de pensar, las dice porque sino no sería ella. Todos la miramos, y reímos pensando es ella, es Marina.

Un día de verano. Y hay sentado en el banco esta el, Manolito. Lo miro, me mira, reímos. Felices de ser lo que somos primos, sabiendo que somos como hermanos, y a la vez amigos.Un chupito quizás, si el nuestro, como a nosotros nos gusta, contentos. Se va, y ahora falta que me diga a la hora que nos iremos : -Sara a las doce y diez no llegues tarde. Sabiendo en el fondo, que lo haré,llegaré tarde, sin querer. Lo quiero.

Un viernes de invierno. Que frío dios mio. Y llega ella, la apple. Con el cuello desabrigado, tan solo un pañuelo, que lía y deslía sin encontrar la forma de ponérselo. Me llama, y con mirada maliciosa me dice, ponme el pañuelo. Me rió, y jalo de cada uno de los extremos y la dejo un poco sin respiración, ella grita, me echa la bronca, y yo le coloco el pañuelo como a ella le gusta. Nos miramos y nos reímos, sabiendo que entre nosotras cada broma, no es más que eso,nuestras bromas. Mi manzanita.

Viernes de otoño. Alejandro tiene mi móvil,intenta escribir sin saber que no podrá, que aunque lo intente no sabrá hacerlo. Concentrado con alguien más no recuerdo quien, se pelean con el teclado de mi móvil, yo me rió, y les digo que yo ya haría tiempo que habría terminado. Me mira y se ríe, pero no me lleva la contraria, porque sabe de sobra que sería absurdo.Me conoce bien.Me recuerda que al menos el, no toma cola cao esperando que hagan el mismo efecto que los hibuprofenos. Nos reímos.

Un martes si no recuero mal, Raquel, Alvaro y yo aburridos. Todo esta vacío, y parece que por el momento la gente no ocupará los lugares de siempre. Juguemos al monopoly. Más allá de las vallas, cerca de los columpios nos sentamos en el suelo,mirándonos diciéndonos madre mía que vergüenza, como venga alguien... y comenzamos a jugar una partida, que aunque a medias empezadas, nunca se terminó. Risas muchas risas. Y nosotros en medio.

El reloj vuelve a funcionar,y el tiempo comienza a correr de nuevo, ahora suena otra canción, con algo más de ritmo, pero tranquila igualmente. Los sigo mirando a todos, pero ahora con un recuerdo de cada uno de ellos.




Gente que se pasa a saludarnos,que aunque no se sienten con nosotros, son tan amigos como todos.Y gente que pasa pero no saluda claro. Algunos de nosotros que se van a comprar, allí al fondo,y otras que cantan y bailan canciones a lo loco. Historias ocurridas a lo largo de la semana, y que nosotros nos contamos sabiendo que a todos, a cada uno de nosotros nos interesan. Planes divertidos, que normalmente nunca funcionan. Cosas, nuestras cosas.



Y ahora pienso y me pregunto, si sumará todas las horas que hemos pasado, en ese mismo lugar, ese mismo banco, rodeados de los mismo de siempre,horas de fines de semanas, de un verano, otoño e invierno, horas compartiendo paquetes de pipas, pidiendo que nos compren un chicle, saboreando polos veraniegos, comiendo esas bolsitas de chuches, que todos compramos sabiendo que la mitad no nos gustan, horas jugando a las cartas, contando chistes, y discutiendo sobre aquello y lo otro, haciendo comentarios construstivos sobre la gente que pasa por allí, escuchando a ellos decir, ya están criticando...Horas donde algunos que otros nos quedamos enganchados en la valla traicionera, horas donde nos valanceamos en el columpio, horas que simplemente pasamos juntos. Si las sumara todas esas, ¿cuánto tiempo habremos pasado juntos?



Pero lo que poco sabemos, y yo me dí cuenta, es que no puede haber una medida exacta para ese tiempo compartido,no, no la hay. Podemos medirlo en risas y llantos, en verdades y mentiras, en noches tranquilas, y no tan tranquilas, en abrazos...Podemos medirlo con el afecto y el cariño...Y el que sea capaz de medirlo en tiempo, el que sea capaz de situarlos en un reloj, y encontrarnos en el. No sabe todavía lo que tiene, no se paro a pensar como yo lo hago en este momento, no recordó jamás nada de nosotros, no quiso, no lloró ni rió con nosotros.

Porque no hay hora ni relojes que cuenten el tiempo que paso con vosotros, aunque sea mucho o demasiado, a mi, a mi memoria y mis pensamientos siempre, siempre me parecerá poco.

Y si hay algo con lo que yo pueda medir cada ratito, lo haré con las palabras para mi más importantes, AMOR Y AMISTAD.

Gracias por cada noche compartida. Gracias a todos

lunes, 10 de enero de 2011

Al otro lado del cristal...

Nubes esponjosas, rayos de sol que las traspasan, dándole a todo un color anaranjado, ese naranja propio de las mañanas al amanecer...y el cielo azul claro, un azul casi cegador. Al fondo, arena, de un color tostado, y el mar, un mar salado que da una brisa fresca a el ambiente.

Levanto la mirada, y a lo lejos, pero lo suficiente para poder observar con claridad.Al otro lado del cristal en un gran ventanal, una chica, dejada de caer en un gran sofá de piel blanco, más blanco quizás que las nubes.Una chica de cabello rubio ceniza, unos rizos espesos, y deja caer un pequeño mechón sobre su frente.Ojos de un tono marrón con algo de verde, mirada profunda y transparente, apagada,triste,cansada... por el efecto quizás de una noche sin dormir.El tono de su piel blanquecina, una nariz ligeramente graciosa, y la boca con labios carnosos, pero pequeña.

Hace ya más de diez minutos que la contemplo, pero ella se mantiene inmóvil, ni si quiera un ligero parpadeo, ni una mueca. Parece una estatua, o aún algo más que eso, una figurita de cristal, frágil y delicada que se puede romper con apernas rozarla.Tiene al mirada perdida, sabe dios donde. Me pregunto si se dará cuenta de que la estoy mirando, pero sinceramente no me importa.

Sin hacer indicios de ello, de repente se mueve, se incorpora un poco, y recoge su pelo en una improvisada cola alta, apartando de su frente aquel pequeño mechón de pelo.Ahora contemplo sus facciones con mayor claridad, parece una chica, con rasgos maduros, pero que no deja de ser una niña.

Se vuelve a dejar de caer sobre el brazo del sofá, pero ahora de una manera distinta, mas natural... Parece que espera algo, busca con la mirada, busca olvido y perdón, afecto y cariño, busca llanto cubierto de risas, locura y pasión, amor... busca amor. Espera el final de algo, algo que no terminó, espera y espera algo... que quizás nunca ocurra.

Me invade la tentación de correr hacia su puerta, llamar al timbre y preguntarle cómo se llama, y qué es lo que le pasa, pero pronto se me pasa. Alguien me llama desde el fondo de mi casa, pero apenas hago caso.

Miro a la chica y tengo la sensación de conocerla de toda una vida, sin apenar darse cuenta me esta contando con esos ojos una historia, su historia. Llena de idas y venidas, y palabras que huelen a desamor, palabras dolorosas y las mas hermosas también, llenas de muestra de afecto y quizá también en algún momento de desprecio...cosas que le marcaron,y a pesar del esfuerzo no consigue olvidar.

De momento la chica se levanta, lleva puesto un camison de seda color marfil, lo que la hace algo mas pálida, y apenas deja contemplar su silueta, aunque se aprecia que no es de gran estatura. Se deja caer la melena, una larga cabellera que le cae casi a la altura de la cintura. Mira a través del cristal con un matiz de dolor en el rostro, y dándose la vuelta con pasos de bailarina, elegantes y que le hace parecer que levanta los pies del suelo y camina sobre la nada, desaparece a lo lejos.

Desde entonces, desde esa mañana me paso 20 maravillosos minutos observando a esa chica, siempre con la misma mirada, realizando las mismas acciones... 20 minutos en los que me encuentro total y absurdamente enamorado de una mujer que ni si quiera he tocado.

Mantengo esa sensación, y es que casi puede saber cual es su olor, podría incluso decir como es el tacto de su piel, fría seguro, tan fría como el hielo.Me pregunto quien fue el que le hizo daño, o cual es su verdadera historia, quizás si hizo algo para merecer eso... me pregunto quien es en realidad, como es detrás de esa ventana, cual es el tono de su voz, o como se llama.

Dicen que el amor a primera vista no existe, pero yo puedo asegurar y aseguro que si existe que es tan verdadero como otro cualquiera. Es algo inmenso.

Y que esa chica, lleva su historia escrita en los ojos, y los recuerdos pegados a la piel, piel de la cual intenta desacerse y a pesar de los esfuerzos no consigue.Quizás algún día gane la batalla.