martes, 9 de agosto de 2011

mi locura♥


Sentir tus dedos acariciando mi espalda, mientras mis labios rozan los tuyos... dos corazones que palpitan quizás ahora al mismo ritmo. Sin límites ni fronteras que hagan lo nuestro algo prohibido, solo la locura verdadera de querer y ser querido.

Un secreto a voces, un suspiro ahogado, un sentimiento inocente, un sueño alcanzable, un paraíso extraordinario... es algo que solo tu y yo podemos darnos.

Dejarse llevar... uno, dos, tres besos y cuántos más. Abrazos, suspiros, te quiero susurrados al oído... tu aliento en mi cuello, mi mano en tu pelo. Todo se desvanece, los malos recuerdos, las discusiones absurdas, el miedo y la sensación de estar a punto de caer de un precipicio... ya nada ahoga mis pulmones. Ahora no quiero nada más que estar contigo.

Que no hay miedo, que todo se fue. No vale la pena dejar escapar lo que puede ser tuyo, ni las medias sonrisas ni las palabras vacías, nada, nada vale.

Cuando se mira a una persona y sabes de sobra que poco importa todo lo demás. Cuando de 24 horas del día, 30 estas pensando en él. Cuando la locura inunda tu cuerpo y eres capaz de hacer cosas que jamás pensaste que harías. Cuando lo besas y sientas esas infinitas ganas de no separar tus labios jamás. Cuando vas contra las reglas. Cuando das aunque no te hace falta recibir nada a cambio. Cuando el que dirán no tiene valor ninguno. Cuando te sientes quizás la persona más afortunada del mundo. Cuando el corazón corre demasiado deprisa y las piernas se te aflojan. Cuando su risa inunda el silencio y sus besos saben a miel... Cuando todo eso ocurre, te das cuenta.

Te das cuenta de los miles de detalles que rodean tu vida, y de que en ese mismo instante has empezado a querer. Y sabes a ciencia cierta, que tu no lo has elegido ni que él te ha elegido a ti. Aunque lo quieres en tu vida.Pero sin motivos y sin dar explicaciones, apareció en mi vida para ponerla toda patas arriba, y yo que siempre he odiado el desastre no hay cosa que adore más en este instante. No sé porque te encontré, ni si quiera porque sucedió. No sé si soy lo que buscas o si te arrepentirás de todo esto. También me pregunto si aceptas mi manera de ser, mis desaires, mi extremos, mi ideología... sí, quizás no sepa nada.

Pero poco me importa los desastres que seamos, que desmontes mi mundo, poco me importa que vengas para salir por el mismo lugar por el que entraste. Lo importante, es que ahora estas aquí, conmigo. Tu en mi mundo y yo en el tuyo.

Y entonces ahora sé, que después de aquel juego que comenzamos un día, lo que vino más tarde y lo que hemos conseguido hasta ahora, ha valido la pena. ¿Cuánto durará? Ni lo sé ni me importa. Por mi no hay límite de días.

Al menos yo, no miraré hacia pasado, ni si quiera hacia el futuro. Para mi en este momento lo único que cuenta es nuestro presente juntos. Para mi solo vale tu mirada, tu risa, tu manera hacerme sentirte cerca, tus ganas de amar sin medidas.




Para mi solo vales tú.



lunes, 1 de agosto de 2011

Días de lluvia.


Y allí me encontraba sentada en medio de todo y de nada. A mi alrededor los árboles daban un encanto casi efímero a el lugar y las gotas de la fría lluvia hacían que aún viera las cosas más nubladas de lo que estaban.

Había perdido la noción del tiempo, casi ni podía asegurar que fuera aquello que adornaba el cielo la luna o por el contrario el sol. El suelo se me antojaba más cómodo de lo normal, no sé si por el mero hecho de que no tenia fuerza alguna para levantar de ahí o que la hierba fresca me hacia sentir algo más viva.

Y cerré los ojos para ahogar mi agonía, y cerré el corazón para que nadie más pudiera entrar. Los recuerdos iban volviendo a mi tan pronto como mi propio pestañeo. Y me vi a mi misma, mis ojos estaban preciosos, de hecho, jamás me había dado cuenta de que brillaban de esa manera. De la manera en la que brillan cuando andas con el corazón medio encogido y el estómago lleno de mariposas que no paran de hacer cosquillas. De la manera en la que brillan cuando esperas la llegada de aquel que te da la risa.

En ese momento aún conservaba esa sonrisa tan mía. Me veía inquieta, pero más aún... me veía ilusionada. Y escuche un ruido detrás de los árboles, por un momento me asuste. Y de la nada apareció él. Y en ese mismo instante el tiempo se paro. Y todo el universo paso a ser una misma cosa, paso a ser él.

Me besó en los labios con su calidez natural, pero ese beso desde el principio me sabio amargo. Lo deje pasar, a veces mi imaginación me jugaba malas pasadas. Entonces me tomo de la mano y nos sentamos en un banco que estaba justo al lado de un enorme árbol repleto de hermosas flores de color morado. Le pregunté como siempre qué tal estaba y cómo le había ido el día. Me respondió con un simple: -Bien, nada interesante. Su cara tenia un ápice de tristeza, algo iba mal.

Tras unas cuantas caricias y besos improvisados, su boca empezó a dejar de escapar palabras que hubiera querido no oír jamás. Incluso tuve ganas de tapar mis oído como niño pequeño que no quiere escuchar la regañina de su madre. Todo iba mal. Había dejado de sentir, había dejado de querer... Esperanzas eran pocas las que me daba, solo un milagro, un giro de 360º era lo que necesitaba.

Sentía que mis ojos estaban a punto de llenarse de lágrimas, pero las retuve como pude. Mis labios solo fueron capaz de pronunciar un Te quiero. Y él entre suspiros y con desgana no era más que capaz de decir que lo sabía. Y yo, ¿yo qué sabia? Entonces me dio la esperanza de cambiar, me dio esa oportunidad que pide un moribundo en el lecho de su muerte. Pero claro me dejo que las cosas debían de cambiar lo imposible, para que todo saliera bien. Me dio un beso en la mejilla y desapareció tan pronto como había llegado.

Y entonces recordé que fue en ese mismo momento en el que me levante buscando su rastro y tras la impotencia caí en medio de aquella nada. Y en ese sitio de aquel enorme bosque, me sentí sola y como el mundo en apenas un instante había pasado de ser algo ilusionador a esperanzador. Creo que fueron lágrimas lo que comenzaron a resbalar por mis mejillas y entonces me hice un ovillo con mi cuerpo, rodee con mis brazos mis rodillas y deje que el tiempo trascurriera sin más. Recordaba entre parpadeos ver la lluvia caer y escuchar los inmensos truenos sobre mi cielo.

Entre el recuerdo y el dolor me deje llevar hasta el punto quizás de dormir, o algo parecido. Y de momento desperté de aquello que estuviera haciendo. Seguía lloviendo, pero la intensidad había disminuido. Por no sentir, no era capaz ni de notar la lluvia sobre mi, pensé que quizás había sido todo un mal sueño. Pero volvía a escuchar entre voces en mi cabeza las palabras de él. Y volví a caer en la cuenta de que todo había sido verdad.

Algo apretaba en mi pecho, algo no me dejaba respirar y mis piernas no respondían a los impulsos que le enviaba mi cerebro. En ese momento el corazón era lo único que me podía guiar.

Por qué siempre tenía que ocurrir lo mismo, por qué siempre que empezaba a querer todo se torcía, por qué a mi nunca me podía salir nada bien. Y entonces recordé sus ojos, y los primeros días que habíamos estado juntos, y recordé que en lo poco o en lo mucho me había querido y se había ilusionado por mi. Sí, ahora quizás todo andaba mal, y la magia ya había medio desaparecido. Pero por qué no tomar esa última esperanza que él me había dado, por qué no cogerla con las manos y agarrarla bien fuerte, había tocado la felicidad con la punta de mis dedos ¿cómo iba a dejar que se me escapara así tan fácilmente?

Mi corazón quiso que mi cuerpo se pusiera en pie y así fue. Me levante ante aquella adversidad, y me jure a mi misma que no volvería a perder a la persona que quería tan rápido, y pensé que hay imposibles que un día consigues sin darte cuenta. Si lo había encontrado a él no me rendiría, quizás sí, podría ser verdad que las cosas deberían de cambiar demasiado para nosotros dos, pero yo queria intentarlo.

A veces las cosas imposibles se consiguen y hace más el que quiere, que el que puede. Corro el riesgo de perder pero al menos lo habré intentado.

Abrí los ojos muy bien y cerré mis puños tan fuerte que casi me hago daño. Me limpie el resto de hierba y tierra. Y recordé que por el merecía la pena.

Las esperanzas son lo último que se pierde.



lunes, 25 de julio de 2011

Para no perder la costumbre.

Cuando las palabras se te clavan como espinas, cuando ni las más lindas de las sonrisas te hace sonreír, cuando no recibes lo que quieres y las dudas inundan hasta la última parte de tu cuerpo, entonces solo entonces, te das cuentas de que aquel sentimiento que creías pequeñito, ha crecido. Sí, ha crecido lo suficiente como para doler.

Ese dolor que te agota, que supera los límites de tu cordura... se hace insostenible en tus manos y va a parar allí, a el mismo lugar que cada pena y cada alegría. A ese rincón que nadie ve pero que todo el mundo sabe que existe. Llamémoslo corazón o de mil y otras maneras. Y entonces los caminos que antes creías abiertos de repente comienzan a cerrarse.

No sabes por donde coger, hacia donde tirar... no sabes si aciertas o fallas. Y una vez más te haces pequeñita, pequeñita ante todo y todos. Y piensas en que vuelves a sentir lo mismo que aquella vez, sí aquella misma vez en la que acabaste triste y sola.

Y te vuelves a ver en el mismo lugar de siempre y todo lo conseguido se desvanece tan rápido como explotar una pompa de jabón. Esa pompa que llevaba guardada dentro la más bellas de las ilusiones, las palabras más hermosas y las sobrecogedoras ganas de querer sin miedo y a loco. Ganas de querer sin arrepentimientos, sin límites... ganas de querer por darlo todo.

Te pierdes en los besos y en las caricias, y te das cuenta que las cosas no siempre como en las películas y así una vez más se desvanece ese idealizado sueño que tenemos todas, ese final feliz, ese cuento de hadas del que nunca has sabido nada, ese príncipe azul que esperabas haber encontrado y al final no resulta mas que ser cualquier otro sapo. Y entonces te das cuenta de que, ni todos los cuentos son mentiras, ni todas las mentiras son cuentos.

miércoles, 13 de julio de 2011

Por que te quiero en mi vida.

Me pregunto a que viene todo esto. Sí, me refiero a mis estados de ánimo, a mis sentimientos, a mis idas y venias... a ese nudo en el estómago y esa sonrisa inocente cuando hablo contigo.

No lo entiendo, no entiendo nada. Hace unos meses pensaba que siempre sería todo igual, que nunca acabarían esos días oscuros, ese sentimiento de pena, esas ganas de nada...

Pensar que nunca volvería a querer como quise, y tras otro intento fallido... apareciste tú. Sin esperarte, sin planearlo, de la nada, de repente y sin avisos. Y apareciste para desmontar mi mundo por completo, para desencajar lo encajado, para hacerme subir al cielo.

Apareciste para mi bien... y sin quererlo de a poquito te he ido queriendo, aunque me cueste reconocerlo y sea difícil de entender, imposible es negar que has llenado mis días de colores. Jamás pensé que en tan poco tiempo podrías cambiar lo que otros dejaron destrozado.

No sé si será esa sonrisa que tanto me gusta, tus ojos con ese brillo especial ese brillo tan tuyo... no sé si quizás sea tus manos acariciándome o tus labios besando los míos, o tus forma de abrazarme de hacerme sentir tuya, protegida, entre nubes de algodón donde nada puede salir mal. Esas discusiones estúpidas que me haces sentir fatal, pero en la que ambos sabemos que siempre siempre acabarán con un te quiero.

Y es ese miedo, si ese propio de mi... es el que me hace retenerme, dejar de caminar y me entran las fobias y las sensaciones absurdas.Y me da por pensar ¿por qué yo y no otra? ¿ verdad o mentira? tu sin embargo me das confianza... me los das todo eres como el aire en mis pulmones o el latir del corazón... cosas que tu no decides que estén ahí pero de manera involuntaria siempre lo están. Y quiero que estén.

No sé si es demasiado pronto para todo esto, si estamos cogiendo el camino equivocado. ¿El camino equivocado? no, no lo creo. Te quiero conmigo, a mi lado. No hay prisas, nadie la tiene. Paso a paso sin equivocaciones.

Que me encanta tus medias sonrisas y tu cara de niño malo, que resulta no ser más que un trocito de estrella caída del cielo. Eres la palabra justa en el momento adecuado, eres todo lo que quiero en mi vida, ni más ni menos.

Sabes... con el miedo y los malos recuerdos no se va ningún lado, así que cojamos los dos y coloquemos el pasado en el lugar mas escondido del mundo donde ninguno de los dos lo podamos encontrarlo. Y entonces solo entonces y cogidos de la mano comenzaremos los dos lo que será, o al menos espero, no solo un presente si no también nuestro futuro juntos.

A tu lado solo quiero sonrisas.



sábado, 11 de junio de 2011

El te odio más bonito.

Ella estaba sentada delante del ordenador como casi todas las noches desde hacía ya algún tiempo. Tenía el auricular del IPod puesto, algo absurdo, ya que lo tenia apagado. Tecleaba a la vez que leía cualquier artículo de algún periódico sin importancia alguna... Echaba de menos a alguien, pero no quería aceptarlo.

Y entonces-como ella estaba esperando inconscientemente- apareció en la esquina de su pantalla esa ventanita que le indicaba que él estaba ahí, que ya había llegado. Y entonces un escalofrío inmenso le recorrió todo el cuerpo, se sentía mal, dolorida emocionalmente por algo que había hecho y no era capaz de perdonarse.

África esperaba recibir un saludo de parte de ese chico, pero sabia que no lo merecía. Pero sin sentido alguno, y para su sorpresa, él hizo de tripas corazón y le hablo.

-Holaa! ¿Qué tal? - estaba temblando, no creía lo que veía, como podía hablarle después de lo mal que se había portado con él- ¿Cómo te ha ido el día?

-Bien, un día normal... Y tú, ¿ Cómo estas? - contestó África.

Habían pasado ya varios minutos y la respuesta se demoraba aún, estaba comenzando a ponerse nerviosa.

- ¿Por qué no nos vemos? Quiero que hablemos -respondió el chico, para sorpresa de África- necesito estar contigo.

- Después de todo lo que te he hecho, ¿te planteas aún quedar conmigo? No lo entiendo.

- Lo único que tienes que entender es que te quiero, me encantas, y estoy dispuesto a luchar por ti independientemente de lo que me hayas hecho o no. Te perdono, empecemos de cero.

En ese momento, África se sintió más culpable que nunca por lo que había hecho. Él la había perdonado, la quería y ella sentía como poco a poco el mundo se le iba cayendo encima.

- Aunque tu me perdones yo jamás olvidaré lo que he hecho, las cosas no volverían a salir bien.

-Confía en mi - le respondió inmediatamente el chico- No tengas miedo, pero no dejes que esto acabe, si no lo intentas nunca sabrás hasta donde puedes llegar.

-Busca a otra que sepa quererte como te mereces, yo no soy la persona adecuada. Quizás mañana salgas a la calle, tropieces con alguna chica y plaf como por arte de magia, sea el amor de tu vida.

-Si mañana salgo a la calle y me tropiezo con alguien, quiero que ese alguien seas tu. Quiero que seas la chica de este año, la del que viene y la de todo los que tu quieras ser. Te quiero a ti.

África no creía lo que estaba leyendo, le estaba demostrando el amor que sentía por ella, la quería. Y ella solo podía sentir miedo y culpabilidad.

- Dime que me odias, dímelo una vez aunque no lo sientas, necesito escucharlo para que esto que siento se haga menos irritante.

-Sabes que no puedo decirte eso- el chico se negaba a decir algo así- No es lo que siento.

-Dímelo, por favor.

- Te odio.

-Te quiero- contesto África sin pensarlo- perdóname.







martes, 26 de abril de 2011

Por el miedo a equivocarme

Todo iba mal, volvía esa tristeza tan mía, sí esa que me deja el corazón encogido, que hacia que lo bueno fuera malo, y lo malo aún peor.

Y sin esperarlo, aparece un destello de luz, de esperanza. Algo bueno en mitad de todo esta tempestad. Algo que puede hacer que las cosas cambien, que mi vida cambie. Y entonces lo pruebo, es algo nuevo, pero no me disgusta. Me hace sonreír, sentir aquellas mariposas en mi estomago, ese pequeño nerviosismo.

Y entonces tú te ilusionas, y quieres más de mí... y yo siento como algo dentro de mí no marcha bien, algo que me aprieta, que me tiene atada, que no me deja querer o que no quiere que quiera.Y me entra el miedo, las sensaciones absurdas, las ganas de correr y no mirar atrás.

Me doy cuenta de cada cicatriz, sí curadas, pero no del todo. Son cicatrices que me pesan en el alma, que no me dejan sentir como sentí en aquel tiempo, que no me dejan disfrutar el momento. Los recuerdos que me dicen que no quiera, y ahí estoy atrapada entre las ganas de querer y el miedo a volver a perder.

Y entonces... ¿qué hago? Perder otra vez, dejar escapar la oportunidad, esconderme, hacerme pequeñita, y pasar el resto de mi vida recordando algo que nunca tuvo un final feliz. Castigarme eternamente por alguien que no quiso saber de mí.

Disfrutaré, me reiré, saltaré hasta las estrellas, volaré,amaré, y sobre todo seré feliz hasta que el tiempo lo permita, y entonces cuando el tiempo se agote que mi corazón decida.

sábado, 2 de abril de 2011

Mi memoria

Cuantas veces hemos deseado borrar un día, un instante, un momento, hasta un año de nuestras vidas a borrarlo todo y vaciar nuestra memoria.

Cuantas veces no deseamos volver a ser niños, vivir todo de nuevo,recuperar lo que se fue o dejar que el tiempo ponga las cosas en su lugar. Algunos simplemente no esperan nada del tiempo. Da lo mismo regresar o avanzar, simplemente renuncian a que el tiempo continúe su paso y se marchan con lágrimas y un largo adiós.

Si deseáramos en algún momento perder completamente la memoria y pegarnos por ejemplo a la frase "comenzar de nuevo" ¿cuántas cosas no perderíamos? serían como aquellas cosas que se extravían accidentalmente en una mudanza y luego se extrañan.

Perderíamos el calor del primer beso y la sensación de aquel amanecer que fue perfecto. La nostalgia por amores pasados y la inocencia con la que nos entregamos a lo desconocido esa primera vez.

Quedarían atrás los amigos que iban a ser eternos, las cartas que nos hicieron llorar, la primera o última vez que vimos a un gran amor, los brazos más cálidos, el día que pensamos que se iba a caer el mundo, el dolor más hermoso, la sonrisa más esperanzadora, el nacimiento del sentimiento más puro.

¿En realidad comenzamos una vida nueva o matamos otra llena de bellos recuerdos?

Dejamos una vida y un presente que nos da infinitas oportunidades por soñar con un futuro perfecto que no Vale realmente la pena perder la memoria?